El presidente de la República, Yamandú Orsi, anunció que su gobierno trabaja en protocolos, a través del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), para paliar los efectos del fenómeno climático El Niño, que se prevé que será uno de los más fuertes en años.
En el Congreso de Intendentes, el mandatario afirmó que su administración tiene “desafíos concretos” y que desde junio de este año analiza cómo prepararse para este fenómeno, consignó Subrayado.
Orsi afirmó que sus técnicos analizaron las repercusiones de este fenómeno desde el año 1998, que ha resultado en inundaciones.
“Sabemos, porque tenemos los informes de meteorología, dónde va a pegar más y menos”, dijo el presidente. “Los distintos Niños han golpeado de manera bastante parecida. Más allá de lo triste, no va a haber muchas sorpresas”, explicó.
El fenómeno meteorológico de El Niño ha ganado fuerza durante el último mes y es muy probable que “se sitúe entre los más grandes” jamás registrados cuando alcance su punto máximo entre octubre y diciembre, señalaron pronósticos estadounidenses.
El Niño calienta las temperaturas de la superficie en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, desencadenando cambios globales en los patrones de vientos, presión y precipitaciones.
En su actualización más reciente, el Centro de Predicción del Clima (CPC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos señaló que existe un 81% de probabilidad de que entre octubre y diciembre se produzca un episodio de El Niño “muy fuerte”, que se ubicaría entre los eventos más grandes de este tipo en el registro histórico que se remonta a 1950.
“Muy fuerte” se define como 2,0 grados Celsius o más por encima de un valor de índice. El CPC también estimó en un 97% las probabilidades de que el fenómeno persista hasta comienzos de la primavera boreal (otoño austral) de 2027.
Los episodios de El Niño suelen tener efectos indirectos en todo el mundo, entre ellos condiciones más secas en Australia, inviernos más lluviosos en África Oriental y el sur de Estados Unidos y temperaturas globales más cálidas en general.
Las temperaturas de la superficie del mar se encuentran ahora 1,2 °C por encima del promedio en un tramo definido del Pacífico ecuatorial conocido como la región Niño 3.4, según el CPC.
Combinadas con el calentamiento de las aguas bajo la superficie y los cambios en los patrones de viento y presión, “el sistema océano-atmósfera reflejaba un El Niño intensificándose”.
Si bien el fenómeno suele alcanzar su máximo entre noviembre y febrero, el repunte de las temperaturas se produce normalmente más tarde.
Sumado al cambio climático provocado por el ser humano, el último episodio de El Niño contribuyó a que 2023 fuera el segundo año más cálido del que se tiene registro y a que 2024 alcanzara el máximo histórico.
En Uruguay, los productores rurales también se preparan para el ingreso de El Niño al país, donde establecimientos ganaderos, agrícolas y lecheros iniciaron tareas preventivas que van desde la limpieza de drenajes hasta la revisión de caminos internos, pasando por ajustes en los planes sanitarios y modificaciones en las decisiones de siembra.
Los pronósticos climáticos internacionales muestran una creciente probabilidad de desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno, aunque los organismos técnicos advierten que todavía existe incertidumbre sobre su intensidad final.
El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) sigue la evolución del océano Pacífico y trabaja con escenarios que podrían favorecer precipitaciones superiores a los valores normales en algunas etapas del año.
Para Uruguay, los episodios de El Niño suelen estar vinculados a mayores lluvias, especialmente durante primavera y verano, aunque sus efectos no son uniformes en todo el territorio. La experiencia reciente llevó a muchos productores a cambiar la forma de mirar el clima.

