Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo marco para poner fin a la guerra que mantienen desde fines de febrero, en un paso que podría modificar el escenario geopolítico y energético global.
De acuerdo a datos de Reuters, el entendimiento incluye el cese de las operaciones militares, la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el acuerdo a través de su red Truth Social y aseguró que el pacto ya está cerrado. Poco después, el primer ministro de Pakistán, SHEHBAZ SHARIF, cuyo país participó como mediador en las negociaciones, confirmó que la firma oficial está prevista para el próximo viernes en Suiza.
Según Sharif, el acuerdo contempla la «terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes», incluido el conflicto en Líbano, uno de los principales puntos de fricción durante las conversaciones.
Uno de los aspectos más relevantes del entendimiento es la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por la que habitualmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado a nivel mundial.
Irán había bloqueado de facto el tránsito por la zona durante los últimos meses, mientras que Estados Unidos mantenía restricciones sobre los puertos iraníes. Trump anunció que ambas medidas serán levantadas y celebró la decisión con un mensaje dirigido a los mercados energéticos: «Que fluya el petróleo».
Los futuros del Brent llegaron a caer cerca de 4% en las primeras operaciones del lunes en Asia, mientras que el WTI estadounidense retrocedió más de 4,6%, reflejando las expectativas de una normalización gradual de la oferta global de crudo.
Pese al acuerdo político alcanzado, varios aspectos centrales quedaron para una segunda etapa de negociaciones. El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, indicó que durante un período de alto el fuego de 60 días se discutirán cuestiones más amplias, entre ellas el levantamiento de sanciones y el futuro del programa nuclear iraní.
El borrador prevé que Estados Unidos libere unos 25.000 millones de dólares en activos iraníes congelados. A cambio, Teherán se comprometería a no desarrollar armas nucleares y a mantener congelado su actual nivel de actividad nuclear mientras continúan las conversaciones.
No obstante, persisten diferencias sobre el destino definitivo del programa atómico. Mientras fuentes estadounidenses sostienen que el objetivo final es el desmantelamiento de las capacidades nucleares iraníes, funcionarios de Teherán afirman que el acuerdo permitiría conservar parte de la infraestructura existente bajo determinadas condiciones.
El anuncio se produjo en medio de nuevas tensiones en la región, ya que horas antes, Israel lanzó ataques contra posiciones vinculadas a Hezbolá en las afueras de Beirut, una acción que generó críticas tanto de Irán como del propio Trump.
El gobierno iraní responsabilizó a Estados Unidos por la ofensiva y advirtió que mantiene capacidad de respuesta militar. Por su parte, Trump manifestó que el ataque «no debería haber ocurrido» en un momento en que las partes se encontraban tan cerca de alcanzar un entendimiento.
Israel no forma parte del acuerdo anunciado y hasta el momento no realizó comentarios oficiales sobre los términos del pacto. Sin embargo, las diferencias entre Washington y el gobierno de Benjamin Netanyahu respecto al conflicto en Líbano aparecen como uno de los principales desafíos para la consolidación de la paz en la región.
Tras más de tres meses de enfrentamientos que alteraron el mercado energético global y provocaron miles de muertes, principalmente en Irán y Líbano, el acuerdo abre la puerta a una reducción de las tensiones geopolíticas y a una eventual normalización del comercio internacional de petróleo, aunque los aspectos más sensibles del conflicto aún deberán resolverse en negociaciones posteriores.
